sábado, 22 de septiembre de 2012

Música Alcalina - Vibraciones saludables



Cómo la música afecta al agua y por lo tanto a nosotros mismos
Sabemos que somos agua en alrededor de un 70 %, entonces…
¿Pueden las palabras y la música realmente afectar al agua y por lo tanto a nosotors?
Escucha éste vídeo y, si lo crees oportuno, coméntame tu emociones y sensaciones debajo en “Comentarios”.
El Dr. Masaru Emoto, doctor en medicina alternativa de Japón, ha llevado a cabo muchos experimentos sobre cristales de agua y ha encontrado que las palabras y la música tienen efectos tanto positivos como negativos sobre el agua. Los experimentos del Dr. Emoto han sido publicadas en varios libros, uno de ellos el conocido libro Los Mensajes Ocultos En El Agua. Sus hallazgos muestran que la música tiene un gran efecto sobre el agua y, por lo tanto, también en nosotros, ya que estamos hechos mayormente de agua.
El Dr. Emoto puso agua en contenedores y escribió diferentes pensamientos y sentimientos en las etiquetas y las colocó en los contenedores. Inmediatamente después, congeló el agua y, con la combinación de un microscopio y fotografía de alta velocidad, obtuvo fotos de los cristales de agua. Se formaron hermosos cristales de agua cuando el Dr. Emoto usó palabras hermosas, como amor y gratitud; mientras que cristales deformes y distorsionados se formaron cuando se usó jerga y malas palabras. El agua contaminada formó cristales feos; pero después que se oró sobre el agua contaminada resultaron cristales más armónicos.
Tan increíbles hallazgos muestran que las palabras, tanto escritas como habladas, pueden en realidad tener un efecto sobre el agua. Pero ¿qué pasa con la música? El Dr. Emoto también hizo los experimentos de cristales de agua con música. Colocó agua entre dos altavoces y puso una pieza musical específica durante varias horas. Entonces, el Dr. Emoto congeló el agua y la fotografió.
La música clásica, como la de Beethoven y Bach resultó en hermosos cristales de agua. El Dr. Emoto también encontró que el Sutra del Tíbet y la danza folclórica Kawachi producían cristales de agua armónicos. Sin embargo, la música rock no tuvo los mismos resultados — por el contrario, aparecieron anillos de rajaduras cuando el agua expuesta a la música rock se congeló.
Estos resultados del Dr. Emoto y otros científicos desde entonces han demostrado que cierta música tiene propiedades curativas y otra no. Lo que es aún más sorprendente es que la música realmente tiene un efecto sobre la materia física no viviente. Dado que el 70% de nuestros cuerpos están compuestos de agua, podemos aplicar las propiedades curativas de la música clásica por ejemplo a nuestros propios cuerpos.
Cada pieza musical tiene diferentes frecuencias, y estas frecuencias pueden llegar a diferentes partes de nuestro cuerpo para ayudar a nuestros sistemas inmunológicos y mentes a lograr la curación y otros efectos positivos. A la música con éstas propiedades yo la llamo “Musica Alcalina”.
El Dr. Emoto ha dicho que él ve a la energía como vibraciones que se mueven a través de la materia. A estas vibraciones, el Dr. Emoto las llama “hado”. Hado se traduce como movimientos ondulatorios o vibraciones.
Por ejemplo, escuchar a El Moldava de Bedrich Smetana puede reducir la irritabilidad y energizar los tejidos linfáticos del cuerpo. El Dr. Emoto atribuye esto al hado en la música, que puede cancelar el hado de la irritabilidad. La música también resuena con el hado del sistema linfático. Otros ejemplos incluyen escuchar El Danubio Azul de Johann Strauss. Va a revitalizar tu sistema nervioso central, mientras que escuchar la ópera “Lohengrin” de Richard Wagner eliminará de tus pensamientos el hado de la auto-compasión.
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