miércoles, 4 de julio de 2012

Casas de reposo higienistas



Como los cerezos en primavera, la casa de reposo Tres Azules florece con Eneko Landaburu. Todo lo que uno pueda querer saber sobre el higienismo vital, o casi, lo encontrará en esta entrevista con uno de sus máximos exponentes en España.
En efecto, tras el largo retiro invernal, las casas de reposo higienistas se renuevan, con planes, energías y personas…En España hay tres: Los Madroños (Castellón), Tres Azules (Extremadura) y Zuhaizpe (Navarra). Son lugares perfectos para desintoxicarse y revitalizarse, pero son también “escuelas de salud”. Estamos tan alejados de la Naturaleza que hemos olvidado cómo alimentarnos, cómo cuidarnos física y espiritualmente, cómo ser felices… En una palabra, cómo vivir con salud. Por eso en todas las casas de reposo hay a diario espacio para las charlas sobre factores de salud, nutrición, alimentación, ecología, etc. 
Eneko Landaburu, médico higienista, que ya se asomó a estas páginas con anterioridad (1), es uno de los fundadores, estudiosos y divulgadores más veteranos del higienismo vital, además de defensor de la autogestión de la salud, temas sobre los que ha publicado numerosos artículos y libros (2). Investigador incansable, su historia personal y profesional siempre ha estado ligada a proyectos sociales y renovadores: en las primeras casas de reposo, en Nicaragua, en Lakabe, en Sumendi… Ahora tiene su “casa” en Argentina (3), Opaybo (despertar en guaraní), que es el maravilloso Proyecto Solidario Benigno Maestu. Pasamos una semana con él en Tres Azules, charlando del reposo, el ayuno, el hambre, la dieta… y sobre el arte de vivir –naturalmente-, y descubriendo también su parte más humana. Aunque advierte que nada, ni la higiene vital, es un dogma de fe: “No hay verdades definitivas, deberán ser modificadas y algunas incluso suprimidas” 
MENOS ES MÁS
-Como paciente, la primera vez que oí hablar del higienismo sentí una mezcla de perplejidad y curiosidad. Tú, que eres médico, ¿cómo llegaste a la higiene vital?

-Cuando estudiaba Medicina, estando en casa de mi abuelo, que había sido tratado por un naturista, empecé a estudiar “otras medicinas”: la medicina por el iris, la homeopatía, la acupuntura, las hierbas medicinales…y me agobié. Pensé: “¡Madre mía! No termino nunca, porque todas ellas son super-complejas”. Y así llegué al higienismo. Al principio casi me ofendió por su aparente simplicidad, pensé que los higienistas eran unos fanáticos. Pero, a la vez, lo que decían no me parecía tan descabellado, sentía curiosidad y me fui a una casa de reposo en Francia. Sus ideas sobre la fruta, el ayuno, etc., me parecieron una locura, pero me dedicaron un libro y, como a pesar de todo mi curiosidad persistía, me lo leí. 
-Hay una serie de premisas que son originales de la higiene vital… 
-La higiene es una rama de la Medicina que tiene por objeto la conservación de la salud y la prevención de enfermedades. La higiene vital se podría resumir como la recuperación del arte de vivir (la higiene), en el sentido más literal de la palabra. Yendo a lo más concreto, en primer lugar, que la enfermedad es la respuesta del cuerpo para curarse…Otra de las cosas más originales es que el tratamiento es el mismo para todas las enfermedades: descanso y ayuno. “Antes de ir al médico ayuna”, decía Plutarco. 
-Habláis de descanso porque el cansancio está en la base de casi todos los problemas de salud… 
-Sí, básicamente el cansancio, el estrés (que hoy día se reconoce cada vez más como causante de enfermedad). Tu cuerpo tiene una capacidad limitada de aguante y a partir de ahí se agota y no puede eliminar más. Algunas personas tienen una gran capacidad de eliminación, pero no todo el mundo elimina con la misma facilidad. De vez en cuando hay que colgar el cártel de “cerrado por reparaciones”, es decir retirarse de todo y descansar para recuperar la energía vital.
-Bien, cerramos por reparaciones para descansar pero ¿qué hacemos si hay síntomas de enfermedad?
-La medicina convencional va al síntoma, no a la enfermedad. No hay que curar la enfermedad, la enfermedad es el proceso de curación. Para nosotros los síntomas son signos de defensa del cuerpo que está intentando curarse, por eso hay que dejarle que se cure. La curación no ha de venir de fuera sino de dentro. Para curarse hay que desintoxicar y para desintoxicar hay que descansar mucho, reposar, sudar, cagar, mear…pero sin laxantes, ni saunas… En cuanto al ayuno, es una forma de dejar al cuerpo en paz y si se deja al cuerpo en paz este puede defenderse y curarse. A veces haces cosas y no haces más que interferir en sus planes.
EL DESCANSO
-¿O sea que a veces es mejor no hacer nada? 

-Más que preguntarse qué hacer hay que preguntarse qué cosas hay que dejar de hacer, las que me han llevado a la enfermedad. No se debe ver sólo el síntoma, hay que echar un poco para atrás y ver el problema en conjunto. Además, cuando una persona está cansada e intoxicada es que tiene el tarro lleno de basura. Meter menos tóxicos al cuerpo le da la oportunidad de recuperarse. Déjale al cuerpo limpiar. La higiene vital piensa que hay que darle más descanso al cuerpo. Hago algo y descanso, luego vuelvo a descansar. Se basa en el mismo trabajo que hace nuestro corazón: trabaja sin vacaciones porque cada vez que trabaja descansa, pero si mides el tiempo que trabaja el corazón hace más descanso que trabajo. Especialmente en trabajos duros, si haces cortos períodos y descansas rendirás más, si llegas a la extenuación es más difícil recuperarse.
-¿Mientras ayunamos descansamos? ¿Qué tiene el ayuno de curativo? 
-Esta también es una idea original del higienismo. El ayuno es el no va más del descanso, es el reposo total. Con la actividad el cuerpo produce sustancias tóxicas y se ensucia. Con el descanso se limpia, es cuando el cuerpo tiene su máxima capacidad de curación y limpieza porque ha descendido el nivel de toxicidad del organismo. En otras medicinas se pone la atención en el tóxico que viene de fuera, pero nosotros consideramos que también hay que pensar en los que se producen dentro, cuanta más actividad y tensión más tóxicos se producen. 
-¿Hacéis o habéis hecho algún congreso de médicos higienistas para poner en común vuestras experiencias? 
-Bueno, de médicos higienistas no, pero en mayo hubo en Zaragoza un congreso sobre el ayuno terapéutico (4). 
QUE EL ALIMENTO SEA TU MEDICINA
-Pero… ¿cuál es la dieta ideal? 

-Es un tema muy extenso, pero yo lo resumiría en tres premisas: Huye de lo industrial, come esencialmente crudo y no cocines mucho los alimentos. A altas temperaturas aparecen sustancias tóxicas por eso es mejor no cocinar los alimentos o que sean muy poco cocinados, para que no aparezcan moléculas raras. Lo que tenemos que estudiar es una dieta adecuada al ser humano, luego cada persona es distinta y hay que hacer pequeñas variaciones. Si introducimos alguna mejora, como comer más crudo y lo que cocinamos no cocinarlo tanto, el cuerpo ya te lo va a agradecer.
-Carne sí o carne no…
-En este aspecto yo personalmente he cambiado mucho. En otros tiempos abogaba por el vegetarianismo total, sin embargo ahora pienso que si bien es cierto que nos puede venir muy bien una temporada vegetariana, no creo que seamos vegetarianos por naturaleza. Últimamente estoy viendo cada vez más estudios que demuestran la necesidad de omega3 del pescado y la B12 de la carne. Empiezo a pensar que la cuestión no es tanto carne sí o carne no, sino alimentos poco modificados o muy modificados. Si comes algo de pescado y carne averigua cómo se han criado esos animales, qué han comido, y cómo se cocinan. Los piensos están cocinados a altísimas temperaturas, son nefastos para los animales que los comen y por tanto también para las personas.
-Si los alimentos han de ser nuestros medicamentos y dado que llegan a nuestra mesa llenos de tóxicos, ¿no deberían ser ecológicos?
-Lo ideal sería evitar totalmente los alimentos producidos de forma artificial. Una cosa es lo ideal y otra lo posible. Por ahora, los alimentos ecológicos son menos asequibles para mucha gente, aunque hay que tender a ellos. Aún así, hay cuerpos que recuperan la salud a pesar de que la alimentación no sea 100% ecológica. La instintoterapia diría que la cuestión no es que los alimentos sean de producción ecológica, sino si son alimentos originales, no modificados. La instintoterapia considera adversas para la salud humana las semillas muy modificadas como el trigo o el maíz, la leche de otros mamíferos o lo cocinado a alta temperatura, aunque sean de producción ecológica.
EL INSTINTO Y LA AMONA LURRA
-En tus artículos hablas mucho de la instintoterapia… ¿Nuestro instinto todavía funciona? ¿No estamos demasiado alejados de la naturaleza?
 -Nuestro instinto funciona, pero no con una bayeta sino con alimentos originales. Los anarco-primitivistas, la antropóloga Arianne Eisler, la instintoterapia, la terapia prehistórica… todos coinciden en no intervenir sino en cooperar con la Naturaleza. Cada vez que el ser humano interviene en la Naturaleza crea problemas. Esta filosofía está en el Tao (“no empujes el río que el agua fluye sola”), la permacultura, Carl Rogers así lo estima, y en ese principio se basa el higienismo. Fukuoka aboga por echar gran variedad de semillas y que la Naturaleza haga su trabajo. Hay que volver a sentirse parte de la Naturaleza, la amona lurra(la abuela tierra) sabe mucho más que nosotros.
-¿Cómo deberíamos entender la dieta el p. de v. de la instintoterapia? 
-Hay que mirar un poco a la dieta prehistórica y preguntarse: ¿Cómo se ha alimentado el hombre desde siempre?, ¿para que está adaptado nuestro organismo?, ¿tenemos jugos digestivos para digerir según qué cosas? En realidad hace 10.000 años que los alimentos se empezaron a modificar por la mano del hombre, pero no tenemos jugos digestivos para digerir ciertos cambios, y mucho menos los conservantes, aditivos, etc., que están en la mayoría de los alimentos actuales y además en grandes cantidades. Por eso lo mejor es consumir lo más crudo posible. 
-¿Y el placer de la comida? En nuestra sociedad es una costumbre, casi una obligación…
-Nos cuesta renunciar a determinadas costumbres pero sería mucho más saludable. En primer lugar, hay que diferenciar entre necesidad y deseo. Muchas cosas que reconocemos como placeres, más que placeres son costumbres y si cambiamos algunas costumbres nefastas para recuperar hábitos naturales no vamos a perder nada valioso, es muy engañoso, una esclavitud, una adicción. Hay que desconfiar de esas cosas que son “ricas” porque normalmente llevan aditivos que las hacen muy, muy adictivas. La adicción tiene un mecanismo que te utiliza. Por otro lado, se han perdido las formas naturales de descarga emocional y muchas veces comemos por ansiedad, reflejando problemas emocionales.
-Claro, las emociones, porque normalmente la enfermedad no es sólo física…
-No, efectivamente, basándose en el principio de que algo va mal en tu vida y tienes que cambiarlo: la dieta, la forma de vivir, de sentir, de pensar…no sólo en cuanto a la enfermedad sino también en cuanto a tu actitud. Según los estoicos griegos y la terapia cognitiva, lo que nos hace sufrir es esa forma de pensar exigente, estresante, que no es realista: yo debería ser así y los otros asá. Si quieres tener calma y tranquilidad en tu cabeza tienes que pensar de forma preferente, combatir las creencias irracionales. El problema no son las circunstancias sino lo que tú crees de las mismas. También es fundamental sentirse parte de un todo y tener metas elevadas en la vida.
RECUPERAR SABIDURÍAS ANTIGUAS
-Y ya que te remites a los griegos, ¿estáis re-descubriendo sabidurías antiguas?

-De alguna manera sí porque a la mayoría de la gente nos resultan nuevas estas ideas, a veces tan antiguas, por desconocimiento. Sería bueno recuperar algunas pues se podrían sacar muchos beneficios. La higiene vital existe desde hace más de cien años. Y en cuanto al ayuno, ya en el siglo IV San Jerónimo tradujo del hebreo y el arameo, al latín, unos viejos manuscritos que datan del siglo I, donde describe las recomendaciones que Jesucristo daba a los enfermos que se le acercaban: “Renovaos y ayunad y así saldrá de vosotros toda cosa sucia y maloliente. No os impacientéis ya al tercer día, esperad al séptimo…Y al acabar el séptimo día todos sus dolores les abandonaron”. También se menciona el ayuno en el Mahabhárata, en el Upanishad, en el Corán… 
-Vivimos en la sociedad de la sobreabundancia, ¿hemos perdido el instinto de “pasar hambre”? 
-Exacto. No estamos habituados al hambre pero no es malo sentirlo, sencillamente porque pasar momentos con el estómago vacío es curativo. Se ha hecho una interpretación errónea de la necesidad de comer, cuando uno está enfermo en realidad no tiene ganas de comer. Hipócrates decía que si alimentamos al enfermo alimentamos a la enfermedad. Los animales también funcionan así, se alimentan de las reservas en muchas circunstancias. Por otro lado, es enorme la relajación que te produce poder saltarse una comida. Aunque en una sociedad de consumo no interesa todo esto, porque si ayunamos no consumimos. El pobrecito cuerpo no es capaz y hay que ayudarle consumiendo algún remedio…
IVAN ILLICH
-Entonces, ¿estás en contra de la medicina convencional? 

-Bueno, estoy en contra de la farma-industria. La medicina farmacéutica es la que domina, basada en la idea de que un tóxico en pequeñas dosis puede ser bueno para la salud. Aunque esto fuera cierto, se consume demasiado fármaco. Además un fármaco que se concibe para tratar una cosa puede tener efectos secundarios indeseados, por lo que cada vez hay más enfermedades causadas por los fármacos. Ivan Illich ya hablaba de la medicalización de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, y de que la sanidad salva muchas vidas, pero que en conjunto produce más daño que bien, y da estadísticas. Muchas revistas médicas actuales le dan la razón, ahora que ha muerto. Lo que proponía, sobre todo, y nosotros también, es que dejes de estar pasivo en materia de salud y de vida y te pongas en marcha, porque el poder de curación está dentro de nosotros. En la naturaleza hay mucha sabiduría, sólo hay que colaborar con ella. Sabias palabras.
Begoña Quintanilla / The Ecologist

Para saber más:
(1) The Ecologist, nº de julio de 2010 sobre Autogestión de la salud.(2) ¡Cuídate compa! Manual para la autogestión de la salud. (Ed. Txalaparta), uno de los más celebrados.(3) www.opaybo.org

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